FRIDA: UNA ARTISTA NACE
- comocachandoinfo
- 11 dic 2018
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Toda la obra de Frida Kahlo da cuenta de un universo intimista y complejo que se resiste a ser ubicado en un estilo determinado. En sus cuadros, la artista combina la tradición europea y los movimientos de vanguardia con elementos del arte colonial y la cultura popular mexicanos. Luego del accidente que sufre, convaleciente en cama y con la ayuda de un atril y un espejo, Frida comienza a pintarse a sí misma. La mayor parte de la producción de esta artista son autorretratos y, como es el caso de Autorretrato con chango y loro, en ellos se reitera un mismo modelo. Es con el agregado de diferentes objetos –tales como cintas, espinas, lágrimas, collares, animales y vegetación– como la pintura de Frida cobra sentido en un plano simbólico.

Luego de la Revolución Mexicana, ante la necesidad de una unidad nacional, los intelectuales y artistas apelaron al rescate de lo indígena y del pasado precolombino. Comprometida con la causa revolucionaria, Frida adhiere a la militancia dentro del Partido Comunista y, junto a Diego Rivera, construye su propio personaje, llevando vestidos, collares y tocados típicos de su país. Desde finales de la década del 30, México fascinó al grupo surrealista1 . Desde una mirada europea, André Breton, padre de este movimiento, había afirmado que México era el “lugar por excelencia del surrealismo”. En este sentido, la original obra de Frida –con imágenes entre lo real e irreal–, junto a su militancia política, llevaron a Breton a considerarla como surrealista. A esta afirmación, Frida responde que ella no sabe si es surrealista, que sólo pinta su propia realidad.



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